Lorena disfruta con su Vibrador Lelo
Posted by      12/20/2019 12:57:39    0 Comments
Lorena disfruta con su Vibrador Lelo

    Nada más entrar en la habitación de hotel, Lorena se echó en la cama. El día había sido difícil. A pesar de la planificación que le había llevado aquel viaje, no todo había salido según había previsto, por lo tanto tuvo que caminar algunas cuadras hasta el hotel. Pero eso no importaba, se encontraba en Vigo, una hermosa ciudad gallega que siempre le traía buenos recuerdos.

                Lorena había llegado casi de noche por un retraso. Al caer el sol, pudo notar que las luces de navidad ya estaban encendidas. Esto la llenó un poco de nostalgia, haciendo su camino al hotel un poco más tortuoso. Recordaba las navidades de cuando era más pequeña. Pero un recuerdo específico hizo que un escalofrío le recorriera la piel:

                Se trataban de unas navidades en que una compañera de piso la había invitado a cenar junto con su familia. Lorena, al no tener otros planes, aceptó pues pensó que aquello era una forma de encontrar algo que hacer. Además, María, que era su compañera de piso, se la pasaba vanagloriándose de lo bien que cocinaba su madre.

                Lorena decidió ir vestida de una forma respetuosa. Por supuesto, era una cena familia y lo último que quería era desentonar. Así que para asistir se colocó un vestido que le recordaba mucho al estilo de una abuelita, pero que se ganaría la aprobación de todo el mundo. Estaba en lo cierto.

                La cena fue un éxito. La comida estaba exquisita y los padres de María habían sido muy amables con ella. Todos estaban encantados con su presencia y Lorena se alegraba de estar ahí. Lo único que le molestaba era la presencia del hermano de María. Un chico moreno y taciturno que muy poco le dirigía la palabra, lo que la chica consideraba como una grosería. Lo que ella no sabía es que el chico desde que la había visto entrar por la puerta, luchaba por contener el deseo. El atractivo de Lorena lo enloquecía y, para ser justos, él también era muy atractivo.

                Luego de varias copas, los padres de María se fueron a acostar, quedándose solos los más jóvenes. María, sintiendo la tensión entre Lorena y su hermano, había roto el hielo, procurando que ellos hablaran. Con un par de copas en la cabeza, se hizo más palpable que ambos se gustaban. Por eso, en un momento que María fue al baño, los dos aprovecharon de escabullirse.

El chico se llamaba Rafael y besaba como un verdadero artista. La piel de Lorena temblaba bajo esos labios. En cambio, la carne del chico se endurecía bajo el tacto de Lorena. Apretujando sus pechos y comiéndole el cuello, la escuchó decirle que lo quería dentro de ella. Rafael solo tuvo que levantar el vestido y apartar un poco la braga para entrar en esa humedad. Lo que ambos habían estado deseando desde el principio de la velada. Un encuentro triunfal donde el deseo se apoderaba de ambos cuerpos.

                Luego de varias embestidas duras, el chico la llenó por completo, quedando marcados ambos por el placer, los jugos y el recuerdo.

                Recomponiéndose de este recuerdo, Lorena se sintió deseosa. Se encontraba en Vigo para visitar viejos parientes y amigos, entre ellos la familia de María, que vería al día siguiente. Pero no creía poder esperar hasta entonces para sentir los brazos de a su alrededor.

                Así que abrió su maleta para sacar su juguete favorito. Un Vibrador Lelo especial para masajear su punto G y su clítoris. Lorena quería un orgasmo intenso y su Vibrador Lelo se lo daría.

                Así que se acostó en la cama, encendió su Vibrador Lelo y disfrutó a la luz de los recuerdos de ese chico moreno, y la sensación de su carne dentro de ella.

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